Titulo original: The Blair Witch ProjectAño: 1999
Duración: 86 minutos aprox.
Nacionalidad: USA
Color-B/N
Dirección: Dan Myrick y Eduardo Sanchez
Guión: Dan Myrick y Eduardo Sanchez
Fotografía: Neal Fredericks
Música: Antonio Cora
Reparto: Heather Donahue, Michael C. Williams y Joshua Leonard
Tres jóvenes desaparecen en un bosque cuando rodaban un documental sobre una leyenda local, años después se encuentran las grabaciones que realizaron...
Ocho años después de su estreno, momento en el que cosecho tantos admiradores como detractores acérrimos, me he decidido a ver este film que nunca despertó en mi el menor interés... Lo que me he encontrado es una película independiente de bajo presupuesto a caballo entre el ejercicio de estilo y la tomadura de pelo, el que sea una cosa u otra dependerá finalmente del espectador, ya que los argumentos para encumbrarla o denostarla están plenamente justificados en ambos casos. Ademas, las virtudes que ven unos son
inseparables de los defectos que ven otros, y cualquier intento de haber conciliado las dos cosas hubiera resultado un pastiche que no hubiera satisfecho a nadie... Pese a esto, creo que un análisis desapasionado y objetivo de esta película es perfectamente posible y que, entendida como lo que es, puede ser perfectamente disfrutable... Planteado como un falso documental, o más bien como un falso making of de un documental, la coherencia del film con su propuesta inicial es la mayor virtud de El Proyecto de la Bruja de Blair, curiosamente es esta virtud la que acaba derivando en sus defectos... Como es lógico, si solo vemos lo que los protagonistas fueron capaces de grabar, en el momento en el que estén ya incapacitados para hacerlo, dejaremos de ver lo que les ocurre... Lo que da lugar a un abrupto final, en el que todo ocurre en off y que tan frustrante fue para muchos (peor hubiera sido abandonar la diégesis en ese momento, pero eso ya es otra historia), pero que funciona poderosamente en aquellos que hayan podido sumergirse en la acción hasta este punto. Del mismo modo, resulta difícil creer que una persona grabe según que cosas, como las discusiones y peleas entre ellos o, más aun, en el caso de los acechos nocturnos o la escena de las vísceras (solo un curtido profesional de informativos o un periodista de guerra tendría el impulso de sacar la cámara si cree que su vida corre peligro), esto se justifica de una forma un tanto insatisfactoria, pero finalmente es un mal menor, después de todo, hay que intentar contar la historia. Por otro lado, resulta bastante cargante el excesivo bamboleo de cámara, justificado unas veces pero otras no, y el exagerado amateurismo de los protagonistas, que son incapaces de encuadrar correctamente un plano incluso cuando están rodando tranquilamente su, a todo esto, insulso documental.Con todo esto, he de decir que yo pique el anzuelo y trague con sus defectos de buen grado (también es cierto que no pague una entrada de cine por verla), y me mantuve dentro de la historia, aunque comprendo perfectamente a sus detractores, más incluso que a aquellos que la veían como la película de terror definitiva para un publico exigente...




